We Happy Few:  ¿Afrontar tu triste realidad o vivir en una colorida y falsa fantasía? 

En este juego estar triste está prohibido. Si dejas de sonreír serás eliminado.

Y esto no es lo más terrible del juego: drogas, fascismo, represión y un cúmulo de conceptos depresivos que aparentan construir una sociedad feliz y próspera, pero resulta totalmente en lo opuesto.

La historia de We Happy Few ocurre en una línea temporal alterna donde Alemania logró ocupar Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión nazi, la ciudad quedó devastada física y psicológicamente. El momento más traumático ocurrió cuando las autoridades británicas aceptaron enviar a todos los niños menores de 13 años a Alemania, un evento conocido como “The Very Bad Thing”

¿Cuál es la mejor manera de tranquilizar a la población? Haciéndolos olvidar.

Así es como crean el Joy, una píldora psicoactiva diseñada para borrar recuerdos dolorosos y mantener a la población feliz y obediente. Con el tiempo, Wellington Wells se convirtió en una falsa utopía sostenida por propaganda, censura y drogas, mientras la ciudad se dividía entre clases sociales: los ciudadanos privilegiados viviendo en una felicidad artificial y los Downers sobreviviendo entre basura, hambre y locura tras dejar de consumir Joy.

El Joy altera completamente la percepción de quienes lo consumen. La droga provoca una sensación artificial de felicidad, elimina recuerdos traumáticos y hace que las personas ignoren la decadencia de Wellington Wells. Bajo sus efectos, la ciudad luce colorida, limpia y alegre, aunque en realidad esté llena de basura, enfermedad y violencia. 

También reduce la capacidad de cuestionar la realidad, vuelve a la población más obediente y genera dependencia psicológica extrema. 

En el juego comenzamos siendo Arthur Hastings, él es uno de los pocos habitantes de Wellington Wells que comienza a despertar de la ilusión creada por el Joy. Arthur trabaja censurando periódicos y eliminando cualquier información “triste” o incómoda para mantener feliz a la población, hasta que un día deja de tomar Joy accidentalmente y empieza a recordar “The Very Bad Thing”, especialmente la desaparición de su hermano Percy durante la ocupación alemana.

A partir de ese momento, Arthur descubre el verdadero estado de la ciudad: basura, hambre, violencia y una sociedad completamente manipulada por drogas y propaganda. Como Downer, se convierte en enemigo del sistema y debe escapar mientras intenta encontrar respuestas sobre su pasado y sobre lo que realmente ocurrió con Percy.

La misión será escapar, pero no será sencillo: la sociedad considera peligrosos a quienes no toman Joy, por lo que Arthur es perseguido por policías, ciudadanos fanáticos y el propio sistema que mantiene la falsa felicidad de Wellington Wells.

Arthur puede consumir Joy para camuflarse y ser parte de la comunidad, pero tendrás un tiempo limitado para disfrutar de sus efectos. Una vez que la barra llegue a cero, sufrirá de abstinencia, todo lo verá incoloro, su alrededor se distorsionará.

We Happy Few pasó a ser uno de mis juegos favoritos de toda la vida. Detrás de su estética colorida y caricaturesca existe una ciudad completamente rota, donde la felicidad es obligatoria y recordar el pasado se considera un crimen. La manera en que Wellington Wells está dividida entre clases sociales, junto con el concepto del Joy y la culpa colectiva que carga toda la población, hacen que el juego se sienta mucho más oscuro de lo que aparenta.

Cuéntame, ¿qué prefieres? Afrontar tu triste realidad o vivir en una colorida y falsa fantasía? 





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